Guía

¿Qué pruebas físicas debe realizar un futbolista?

Las pruebas físicas que de verdad describen a un futbolista: aceleración de 10 metros, salto vertical, cambio de dirección, resistencia intermitente y fuerza relativa. Qué mide cada una y cómo se compara.

Tartígradus Metrics · 07/09/2026 · 6 min de lectura

Un futbolista no necesita ser el más rápido en 100 metros ni el que más levanta en el gimnasio. Necesita acelerar en 5 a 10 metros, saltar en el área, cambiar de dirección sin perder el balón y repetirlo durante 90 minutos. Las pruebas físicas útiles son las que miden exactamente eso, con instrumentos que den el mismo resultado cada vez.

1. Aceleración en 10 metros y sprint de 20 y 30

La mayoría de las acciones decisivas del fútbol duran menos de 3 segundos. Por eso la prueba de referencia es el sprint lineal con parciales a 10, 20 y 30 metros, medido con fotocélulas de una milésima de segundo. Un cronómetro de mano no sirve: su error es mayor que la diferencia entre un buen y un mal resultado.

2. Salto vertical con contramovimiento (CMJ)

Es la medida más práctica de la potencia de piernas y se relaciona con la aceleración y con el juego aéreo. Con un sensor de salto se obtiene la altura a partir del tiempo de vuelo, y con el salto a una pierna se detecta la asimetría entre izquierda y derecha, un indicador de riesgo de lesión.

3. Cambio de dirección

Pruebas como el pro-agility 5-10-5 o el T-test miden cuánto pierde el jugador al frenar y volver a acelerar. Cuando se combinan con luces de reacción, miden además cuánto de esa agilidad usa cuando tiene que decidir.

4. Resistencia intermitente

El fútbol es intermitente: esfuerzos cortos, pausas breves. Las pruebas de ida y vuelta con audio estandarizado (course navette o pruebas intermitentes con recuperación) reproducen ese patrón mejor que una carrera continua, y la frecuencia cardiaca de recuperación dice qué tan rápido el jugador vuelve a estar listo.

5. Fuerza relativa

La fuerza de piernas en relación con el peso corporal explica el salto y la aceleración. Se mide sin cargas máximas, con dinamómetro isométrico, lo que la hace segura también en juveniles.

Lo que hace útil una prueba

  • Instrumento y protocolo iguales en cada evaluación, para que el cambio sea real y no ruido.
  • Comparación con jugadores de la misma edad y sexo, no con tablas de profesionales.
  • Repetirla a mitad y final de temporada: la evolución vale más que el dato aislado.
  • Tamizaje de salud antes: ninguna prueba de esfuerzo máximo sin él.

Así está diseñada nuestra evaluación física para futbolistas: base común para comparar con cualquier atleta de su edad, más lo específico del fútbol, en menos de una hora por jugador y con el informe el mismo día.